¿Cuántas parejas pueden decir que su primera cita incluyó dos restaurantes distintos? Desde el principio, la comida nos unió.
Nos conocimos en una panadería en Playa del Carmen en 2016, y el romance floreció al instante. Para 2017, ya nos habíamos mudado a El Cuyo, Yucatán, para comenzar nuestra vida juntos. En 2018 abrimos El Chile Gordo restaurante, y nuestro menú a la carta fue un éxito total; ¡estábamos causando sensación! Pero en marzo de 2020, debido a la pandemia, El Cuyo cerró sus puertas al turismo y entonces cerramos las nuestras también.
Reabrimos nuevamente 9 meses después con un concepto completamente nuevo.

El Concepto de la Mesa Única
Oscar siempre había soñado con un restaurante donde desconocidos compartieran la mesa y cenaran juntos. Así que, en plena pandemia —cuando todo el mundo quería mantener su distancia— decidimos hacer exactamente lo contrario. Por loco que parezca, funcionó.
Muchos nos preguntan si algún día volveremos al formato de restaurante convencional. ¿Nuestra respuesta? ¡Definitivamente no!
Nos apasiona dar a conocer la enorme variedad de la gastronomía mexicana, platicar con nuestros invitados y contarles la historia detrás de cada platillo. Además, ver a nuestros huéspedes crear recuerdos y vincularse a través de una buena comida es la esencia misma de la cocina Méxicana.
Un Nuevo Capítulo
En 2025, tras siete años de éxito en El Cuyo, decidimos que era el momento de darle un giro a las cosas. Estábamos listos para un nuevo desafío.
Nos mudamos a la espectacular ciudad amurallada de Campeche – Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí, transformamos una casona colonial en el escenario perfecto para nuestra “mesa del chef”. Oscar tiene su cocina de humo al aire libre y una cocina abierta integrada al comedor en el corazón de la casa.
Estamos muy emocionados de escribir este nuevo capítulo en la historia de El Chile Gordo restaurante.
Nuestras Raíces
Oscar, veracruzano de corazón, descubrió su pasión por la cocina desde muy joven, aprendiendo las recetas tradicionales de su mamá y sus tías. Aunque amaba la cocina, primero se inclinó por el diseño gráfico antes de mudarse a Quintana Roo, donde tuvo mucho éxito como artesano. Se tomó dos años para recorrer el continente americano en un Jeep y, a su regreso a México, conoció a Cathy.
Cathy, originaria de la “fría y lluviosa” Yorkshire, en el Reino Unido, trabajó por toda Europa en el sector turístico antes de llegar a México. Se convirtió en profesora de inglés, aceptó un puesto por un año en Playa del Carmen y estaba planeando su viaje sola por Centro y Sudamérica cuando conoció a Oscar. El resto, como dicen por ahí, es historia.…
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